Page 535 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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—¿Qué tal se encuentra?
—Le pido perdón —me respondió con voz casi
inaudible—. Esto ha sido tan duro... he llegado a pensar
que era el final.
—Lo he visto... a usted. Al verdadero... por la
ventana. Todo anda bien, le han salvado la vida.
—¿Que me han salvado? —Abrió los ojos y
retrocedí, porque las chispas eléctricas que centelleaban
en sus pupilas me habían asustado—. Lo que hacen es
inyectarme morfina. Por lo menos una kilotonelada de
sedantes. Con tantas inyecciones no puedo recobrar el
sentido... es como si me hubieran puesto los zapatos
esos de cemento que en su tiempo les ponían los
mañosos a sus deudores antes de arrojarlos al río
Hudson. No tengo ninguna posibilidad de emerger.
¡Estoy atrapado en esta pesadilla sin fin, y para toda la
vida!
—¿Y ahora qué? —le pregunté, desconcertado.
—Eso me lo tiene que decir usted. Para eso le hice
venir.
—Pero ¿qué quiere que haga? ¿Qué quiere usted de
mí?
—Desde el primer momento que pasé en esta
habitación he sabido que no estaba aquí por casualidad.
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