Page 111 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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abierto, rodeado por un muro de espesos
matorrales, para luego estrecharse de nuevo y
continuar adentrándose en la lejanía, perdiéndose
en la tenue niebla azulada producida por el calor
del verano. En ese agradable claro estival Rachel
entró siendo una chica y salió convertida en quién
podría decir qué. No permanecí allí mucho tiempo.
En una pequeña ciudad cercana a Caermaen hay
un museo que contiene en su mayor parte restos
romanos encontrados por los alrededores en
épocas diversas. El día siguiente a mi llegada a
Caermaen me fui paseando hasta la ciudad en
cuestión y tuve la oportunidad de examinar dicho
museo. Después de haber contemplado la mayor
parte de las esculturas de piedra, sarcófagos,
anillos, monedas y fragmentos de mosaicos que el
lugar contiene, me mostraron un pequeño pilar
cuadrado de piedra blanca, descubierto
recientemente en el bosque que acabo de
mencionar y, según pude averiguar, en el mismo
espacio abierto donde se ensancha la vía romana.
En una de las caras del pilar había una inscripción
de la que tomé nota. Algunas de las letras habían
sido borradas, pero, sin duda, no creo que puedan
ser otras que las que yo he suplido. La inscripción
es como sigue:
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