Page 107 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Yo,  que  presencié  todo  eso,  no  sin  gran  horror  y


            repugnancia  en  mi  alma,  escribo  aquí  mi  nombre,



            declarando que todo lo consignado en este papel es cierto.



                                                                                Robert Matheson


                                                                           Doctor en Medicina




              … Ésta es, Raymond, la historia de cuanto sé y he


            visto.  La  carga  es  demasiado  pesada  para


            soportarla yo solo y, sin embargo, a nadie más que


            a ti puedo contarla. Villiers, que estuvo conmigo


            hasta  el  final,  no  sabe  nada  de  aquel  espantoso


            secreto  del  bosque,  ni  de  cómo  lo  que  nosotros


            habíamos visto morir yacía sobre el suave y terso


            césped en medio de las flores del verano, mitad al



            sol y mitad a la sombra, ni de cómo el horror que


            sólo  podemos  insinuar,  que  sólo  podemos


            nombrar mediante metáforas, cogiendo la mano de


            la joven Rachel, llamó y convocó a sus compañeros


            y tomó forma sólida sobre la tierra que pisábamos.


            Nada de esto le conté a Villiers, ni del parecido,


            que me impresionó como un soplo en el corazón,



            cuando vi el retrato, el cual acabó por colmar la


            copa  del  terror.  No  me  atrevo  a  adivinar  su


            significado. Sé que lo que vi perecer no era Mary;


            y, sin embargo, en las últimas convulsiones de la


            agonía, fueron los ojos de Mary los que se miraron


            en  los  míos.  Ignoro  si  hay  alguien  que  pueda



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