Page 106 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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volvía a agruparse de nuevo. Después vi descender el
cuerpo al nivel de las bestias de donde procede: lo que
estaba en las alturas bajaba a las profundidades, incluso
a los abismos del ser. El principio vital continuaba
animando ese organismo, mientras variaba su forma
externa.
La luz de la habitación se había convertido en
oscuridad, pero no en la negrura de la noche, en la que
los objetos se ven vagamente, pues yo podía verlo todo
con claridad y sin ninguna dificultad. Pero era la
negación de la luz; los objetos surgían a mi vista sin
ninguna mediación, si me es permitido expresarlo así, de
tal forma que, de haber habido un prisma en la
habitación, no habría reflejado color alguno.
Seguí observando y finalmente nada vi salvo una
sustancia parecida a la gelatina. Entonces la escala fue
de nuevo ascendiendo… (aquí el manuscrito es
ilegible)… por un instante divisé ante mí una forma, de
contornos borrosos, que no describiré con más detalle.
Pero el símbolo de esa forma puede verse en antiguas
esculturas y en pinturas que sobrevivieron bajo la lava
y son demasiado espantosas para hablar de ellas…
mientras una horrible e inenarrable figura, ni hombre ni
bestia, adoptaba la forma humana, y le sobrevenía
finalmente la muerte.
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