Page 145 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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ni  por  un  millar  de  guineas,  ni  siquiera  por  dos


            veces esa suma.



              »  —Mi  querido  señor  —dije—,  me  sorprende


            usted en extremo. Dice usted que no era el cerebro


            de un ser humano. ¿Qué era entonces?


              » —El cerebro de un demonio —replicó—, y no


            me  cabe  la  menor  duda  de  que  Black  encontró


            alguna forma de acabar con él. Sea lo que fuese la



            señora


            Black, no estaba en condiciones de permanecer en


            este mundo. ¿Algo más? ¿No?


            Buenas noches.


              »  Era  una  extraña  opinión  proveniente  de  un


            hombre de ciencia, ¿no? Cuando me dijo que no


            habría  mirado  esa  cara  mientras  vivía  por  un


            millar de guineas, o dos millares de guineas, pensé


            en el rostro que yo había visto, pero no dije nada.



            Volví  a  Harlesden  y  fui  de  tienda  en  tienda,


            haciendo  pequeñas  compras  y  tratando  de


            averiguar si había algo sobre los Black que no fuera


            todavía del dominio público, pero había poco que


            contar.  Uno  de  los  tenderos  a  los  que  me  dirigí


            afirmó  haber  conocido  bien  a  la  difunta;  solía


            comprarle todos los víveres que necesitaba en su



            pequeño  hogar,  pues  nunca  tuvieron  sirvientes,


            aunque sí una asistenta ocasional, la cual no había


            visto a la señora Black desde meses antes de que

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