Page 144 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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suavemente  su  silla  y  por  un  instante  me  miró


            resueltamente antes de contestar.



              »  —Supongo  que  no  es  usted  un  hombre  de


            ciencia. Pues en ese caso no serviría de nada que


            yo le diera más detalles. Siempre me he opuesto


            firmemente  a  cualquier  tipo  de  relación  entre  la


            fisiología y la psicología. Creo que ambas apuestan


            por  el  sufrimiento.  Nadie  reconoce  más


            decididamente  que  yo  la  impracticable  sima,  el



            insondable  abismo  que  separa  al  mundo


            consciente  de  todo  cuanto  rodea  a  la  materia.


            Sabemos  que  cada  cambio  de  consciencia  suele


            venir acompañado de una nueva disposición de las


            moléculas de la sustancia gris; y eso es todo. Cuál


            es el vínculo entre ellos, o por qué coinciden, no lo


            sabemos,  y  la  mayoría  de  los  expertos  cree  que


            nunca  podremos  saberlo.  Con  todo,  le  diré  que


            mientras  hacía  mi  trabajo,  con  el  escalpelo  en  la



            mano,  tuve  la  convicción  de  que,  a  despecho  de


            todas las teorías, lo que yacía frente a mí no era el


            cerebro de una mujer muerta, ni de ningún modo


            el cerebro de un ser humano. Por supuesto, vi el


            rostro; pero estaba muy tranquilo, desprovisto de


            expresión. Debió de haber sido, sin duda, un rostro


            hermoso,  pero  debo  decir  honestamente  que  no



            habría mirado ese rostro cuando todavía tenía vida





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