Page 146 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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muriera. Según el tendero, la señora Black era “una
dama agradable”, siempre amable y considerada,
y tan encariñada con su marido como él de ella,
según todos opinaban. Y sin embargo, dejando a
un lado la opinión del doctor, yo sabía lo que había
visto. Por tanto, después de pensar en ello y atar
cabos, me pareció que la única persona que
probablemente podría ayudarme era el mismo
Black, y decidí encontrarle. Por supuesto no se le
podía encontrar en Harlesden; había abandonado
el barrio, ya lo dije, inmediatamente después del
funeral. Todo lo que contenía la casa había sido
vendido, y un buen día Black tomó el tren con un
baúl y se fue, nadie sabe dónde. Fortuitamente
volví a oír hablar de él, y por pura casualidad lo
encontré finalmente. Un día paseaba por Gray’s
Inn Road, sin ningún destino en particular,
mirando a mi alrededor, como solía, y sosteniendo
con fuerza mi sombrero, pues era un día
borrascoso a comienzos de marzo y el viento hacía
que se mecieran y temblaran las copas de los
árboles de la posada. Había subido desde el final
de Holborn y casi había tomado Theobald’s Road
cuando reparé en un hombre que caminaba frente
a mí, apoyado en un bastón, y aparentemente muy
débil. Había algo en su mirada que incitó mi
curiosidad, no sé por qué, y comencé a caminar
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