Page 336 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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contara, pues si lo hacía sería mordida por la gran
serpiente negra que vivía en la charca del bosque.
Completamente a solas en la colina, me pregunté
qué habría de verdad en todo aquello. Había visto
algo muy asombroso y muy hermoso, sabía un
cuento, y si realmente había visto eso y no lo había
inventado a partir de las tinieblas, las ramas negras
y el brillante resplandor que iba subiendo hasta el
cielo por detrás de la gran colina redonda, si de
verdad lo había visto, entonces había todo tipo de
cosas maravillosas, encantadoras y terribles en que
pensar, de modo que suspiré y temblé, y ardía pese
a estar helada. Bajé la mirada hacia el pueblo, tan
inmóvil y silencioso como un inofensivo cuadro, y
pensé una y otra vez si no sería todo cierto.
Pasó mucho tiempo antes de que pudiera decidir
algo; el corazón me palpitaba de una forma tan
extraña que parecía susurrarme todo el tiempo que
todavía no me había sacado aquello de la cabeza;
y, no obstante, parecía completamente imposible,
y sabía que mi padre y todos los demás dirían que
era un terrible disparate. Jamás pensé decirle a él o
a cualquier otro ni una palabra del asunto, porque
sabía que de nada serviría y únicamente me
acarrearía burlas y reprimendas; así que durante
un tiempo fui muy discreta, sin dejar por ello de
pensar y de maravillarme; y de noche solía soñar
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