Page 38 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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demasiado monstruoso; esas cosas no pueden
ocurrir en este mundo sencillo donde los hombres
y las mujeres viven y mueren, luchan y vencen, o
quizá fracasan, y se postran bajo el dolor, y se
afligen y padecen extraños destinos durante
muchos años. Eso no, Phillips; cosas como esas no
pasan. Debe de haber alguna explicación, alguna
solución a ese terror. Porque, si fuera posible un
caso así, nuestro mundo sería una pesadilla.
Pero Phillips relató su historia hasta el fin,
concluyendo:
—Su huida sigue siendo un misterio hasta el día
de hoy. Se esfumó a pleno sol; fue vista paseando
por un prado y unos instantes después ya no
estaba allí.
Clarke trató de imaginarse de nuevo toda la
historia, sentado junto al fuego, y su mente se
estremeció y retrocedió otra vez, horrorizada por
la visión de tan espantosos e inenarrables
elementos, entronizados, por así decirlo, y
triunfantes en aquellos frágiles cuerpos. Ante él se
extendía la borrosa perspectiva de la verde calzada
del bosque, tal como la había descrito su amigo.
Veía las vibrantes hojas y las temblorosas sombras
en la hierba, la luz del sol y las flores, y a lo lejos,
en lontananza, dos figuras avanzando hacia él.
Una era Rachel, pero ¿y la otra?
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