Page 429 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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enconado. He leído artículos suyos y conozco su
desdén y su odio hacia los que usted, con sorna,
llama protestantes, aunque su abuelo, el vicario de
Caerleon‐onUsk, se decía protestante y estaba
orgulloso de serlo, y su tío‐tatarabuelo Hezekiah,
ffeiriad coch yr Castletown —El Cura Rojo de
Casdetown—, fue un prominente metodista de su
época, al que la gente acudía por millares cuando
administraba el Sacramento. Yo nací y me crié en
el condado de Glamorgan, y los ancianos lloraban
cuando me contaban los llantos y la contrición que
allí había cuando el Cura Rojo partía el Pan y
alzaba el Cáliz. Pero usted es un maldiciente, que
sólo ve el exterior y la apariencia de las cosas. No
es digno del misterio que aquí ha ocurrido.
Me fui de su lado verdaderamente abrumado, y
con razón, creo. Aunque parezca mentira los
galeses forman todavía un solo pueblo, casi una
familia, de un modo que los ingleses no pueden
comprender, pero jamás habría pensado que aquel
viejo clérigo supiera nada de mis antepasados ni
de sus actividades. Y en cuanto a mis artículos y
similares, ya sabía yo que los clérigos del país los
leían de vez en cuando, pero había imaginado que
mis declaraciones eran lo suficientemente vagas
incluso para Londres, y mucho más para Arfon.
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