Page 97 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Me fui a casa en seguida y, después de un detenido


            examen, llegué a la conclusión de que tenía entre



            manos  un  caso  bastante  extraño  que  ofrecer  a


            Clarke.


              —¿Por qué Clarke?


              —Porque estoy seguro de que Clarke conoce una


            serie de hechos relacionados con esa mujer, de los


            cuales yo no sé nada.



              —Bueno, y entonces ¿qué?


              El  señor  Villiers  se  reclinó  en  su  sillón  y  miró


            reflexivamente  a  Austin  un  momento  antes  de


            responder:


              —Mi idea era que Clarke y yo fuésemos a visitar


              a la señora Beaumont.


              —¿Sería usted capaz de ir a una casa como esa?


            No, no, Villiers, no puede hacerlo. Considere usted



            además… Y ¿cuál fue el resultado?


              —Pronto se lo diré. Pero antes iba a decirle que


            mis  informes  no  concluyeron  ahí,  sino  que  han


            sido completados de manera extraordinaria.


              »         Mire             este           manuscrito                   pulcramente


            empaquetado; como ve, está paginado y hasta me


            he permitido la coquetería de atarlo con una cinta



            roja. Tiene un aspecto casi jurídico, ¿no? Échele un


            vistazo,              Austin.              Es          una           relación               del


            entretenimiento                      que          la       señora             Beaumont





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