Page 99 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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aquellos  que  veían  al  gran  dios  Pan;  y  los  más


            sensatos saben que todos los símbolos significan



            algo. Hubo, realmente, un símbolo exquisito bajo


            el cual los hombres velaron hace mucho tiempo el


            conocimiento  de  las  fuerzas  más  espantosas  y


            secretas  que  yacen  en  el  corazón  de  las  cosas;


            fuerzas bajo las cuales las almas de los humanos se


            marchitan, mueren y ennegrecen, al igual que les


            ocurre a sus cuerpos bajo los efectos de la corriente



            eléctrica.  Tales  fuerzas  no  pueden  nombrarse,  ni


            expresarse, ni imaginarse sino bajo un velo y un


            símbolo, símbolo que para la mayoría no es más


            que una pintoresca fantasía poética y para otros,


            un cuento descabellado. Pero, en todo caso, usted


            y  yo  hemos  conocido  algo  del  terror  que  puede


            morar  en  la  cuna  secreta  de  la  vida  y  que  se


            manifiesta  a  través  de  la  carne  humana;  pues  lo


            que carece de forma termina por adoptar alguna.



            ¡Oh, Austin!, ¿cómo es posible? ¿Cómo es que la


            misma luz del sol no se oscurece ante ese horror y


            que  la  dura  tierra  no  se  funde  y  hierve  bajo


            semejante peso?


              Villiers iba y venía por la habitación y de su frente


            brotaban  gotas  de  sudor.  Austin  permaneció


            sentado en silencio unos instantes y Villiers le vio



            santiguarse.





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