Page 162 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Si  Harpagus  había  disparado  al  invitado  del  rey,

           estaba claro que Harpagus no pretendía que el invitado


           pudiese  informar  al  rey.  El  programa  consistía  en

           capturarlo, torturarlo hasta que revelase dónde estaba la

           máquina  y  cómo  hacerla  funcionar  y,  finalmente,  la


           misericordia del acero. Judas —pensó Everard por entre

           el clamor de sus propias venas—. He estropeado tanto esta

           operación hasta ser un manual de cómo no comportarse como


           patrullero. Y lo primero en la lista es: no pienses tanto en una

           chica  que  no  te  pertenece  que  olvides  las  precauciones

           elementales.



                 Salió al borde de una ribera alta y húmeda. Por debajo

           corría un riachuelo hacia el valle. Le habían visto llegar


           hasta allí, pero no sabrían dónde se metería en el agua…

           ¿por dónde debía hacerlo?… al bajar sintió el barro frío y

           resbaladizo sobre la piel. Mejor ir corriente arriba. Eso le


           llevaría  más  cerca  del  saltador,  y  Harpagus  podría

           considerar  más  probable  que  intentase  regresar  con  el

           rey.



                 La piedras le hirieron los pies y el agua calmó el dolor.

           Los  árboles  formaban  murallas  en  cada  orilla,  así  que


           como techo tenía una franja delgada de un azul que se

           oscureció  momentáneamente.  En  lo  alto  flotaba  un

           águila. El aire se hizo más frío. Pero tuvo algo de suerte:



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