Page 227 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Su coloquio no había escapado a la atención de los
otros. Toktai les dedicó una mirada dura, pero volvió a su
regalo, una linterna, que tuvo que ser probada y que
todos admiraron. Al principio le tuvo un poco de miedo,
incluso murmuró un encantamiento; pero luego recordó
que a un mongol no se le permitía tener miedo de nada
excepto del trueno, recuperó el control, y no tardó en
estar encantado como un niño. La mejor apuesta para un
estudioso confuciano como Li parecía, un libro, la
colección La familia del hombre, cuya diversidad y extrañas
técnicas pictográficas podrían impresionarlo. Fue efusivo
en sus agradecimientos, pero Everard dudaba que
estuviese anonadado. Un patrullero pronto aprendía que
la sofisticación existía en cualquier nivel de desarrollo
tecnológico.
Ellos a su vez tenían que hacer regalos: una hermosa
espada china y un montón de pieles de nutría de la costa.
Pasó bastante tiempo antes de que la conversación
pudiese volver a los negocios. Luego Sandoval se las
apañó para conseguir primero el relato de sus anfitriones.
—Ya que sabéis tanto —empezó diciendo Toktai—,
también debéis saber que hace unos años fracasó nuestra
invasión de Japón.
—La voluntad del cielo era otra —dijo Li, con
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