Page 229 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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eran tan buenas como serían en siglos posteriores bajo la

           influencia  portuguesa,  y  sus  dueños  jamás  se  habían


           sentido demasiado atraídos por el océano, y menos aún

           por las frías aguas del norte. Pero aun así, había algunos

           navegantes chinos que podían haber pillado algún truco


           de coreanos o formosianos perdidos, si no de sus padres.

           Debían al menos de estar familiarizados con las Kuriles.



                 —Seguimos dos cadenas de islas, una después de la

           otra  —dijo  Toktai—.  Eran  desoladas,  pero  podíamos

           detenernos de vez en cuando, dejar salir a los caballos y


           aprender algo de los nativos. ¡Aunque Tengri sabe que es

           difícil  hacer  eso  último,  cuando  tienes  que  interpretar

           hasta  seis  lenguas!  Descubrimos  que  hay  dos  grandes


           tierras, Siberia y otra, que se acercan tanto al norte que un

           hombre podría ir de una a otra con un bote de piel y, en

           ocasiones, durante el invierno, caminando sobre el hielo.


           Finalmente llegamos a la nueva tierra. Una gran región;

           bosques, mucha caza y focas. Pero demasiado lluviosa.

           Las  naves  parecían querer  continuar,  así que seguimos

           más o menos la costa.



                 Everard  visualizó  un  mapa.  Si  ibas  primero  a  las


           Kuriles  y  luego  a  las  Aleutianas,  nunca  te  alejabas

           demasiado  de  tierra.  Afortunados  al  poder  evitar  un

           naufragio,  lo  que  era  una  clara  posibilidad,  los  juncos



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