Page 291 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Además, en las camas habían chinches.
Después de un triste desayuno, a Everard y Van
Sarawak se les permitió lavarse de nuevo y afeitarse con
cuchillas de seguridad no muy diferentes al modelo
normal. Luego una guardia de diez hombres los llevó
hasta una oficina y se distribuyó por las paredes.
Se sentaron frente a una mesa y esperaron. El
mobiliario era una desconcertante mezcla entre lo
familiar y lo extraño, como todo lo demás. Pasó un
tiempo antes de que apareciesen los tíos importantes.
Eran dos: un hombre de pelo blanco y mejillas sonrosadas
con coraza y túnica verde, presumiblemente el jefe de
policía, y un esbelto mestizo de pelo gris pero bigote
negro de rostro duro, que llevaba una túnica azul y, sobre
el pecho izquierdo, una cabeza de toro que parecía ser
una insignia de rango. Hubiese poseído cierta dignidad
aquilina de no ser por las delgadas piernas peludas bajo
el kilt. Lo seguían dos jóvenes, armados y uniformados
como él, que ocuparon sus lugares detrás mientras él se
sentaba.
Everard se inclinó y susurró.
—Apuesto a que son los militares. Parece que les
resultamos interesantes.
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