Page 373 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 373
describió oportunidades en Canaán y le enseñó a Eborix
la lengua púnica. Eso indujo a éste a buscar una bahía en
Sicilia donde los comerciantes fenicios atracaban con
regularidad y a comprar pasaje con los bienes que había
adquirido. Se decía que en Tiro vivía un hombre de su
tierra natal, instalado allí tras una carrera aventurera, y
que probablemente estaría dispuesto a dirigir a un
compatriota en una dirección rentable.
Esa mentira, cuidadosamente inventada por
especialistas de la Patrulla, hizo algo más que saciar la
curiosidad local. Hizo que el viaje de Everard fuese
seguro. Si hubiesen supuesto que el extranjero no tenía
ningún contacto, Mago y la tripulación quizá se hubiesen
sentido tentados de caer sobre él mientras dormía, atarlo
y venderlo como esclavo. Como estaban las cosas, el viaje
había sido interesante, sí, incluso divertido. Everard
había acabado sintiendo aprecio por aquellos pillos.
Eso redoblaba su deseo de salvarlos.
El tirio suspiró.
—Como desees —dijo—. Si me necesitas, mi hogar
está en la calle del Templo de Anat, cerca del muelle
sidonio. —Sonrió—. En cualquier caso, venid a verme, tú
y tu anfitrión. ¿Dijiste que se dedica al comercio de
373

