Page 100 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 100
- Pues claro. Anda ya, dale a esa maldita llave.
Michelis hizo girar la llavecita, la sacó y se la guardó
en el bolsillo. A partir de aquel momento cuanto
dijeran quedaría registrado.
- Como quieras, Paul ‐ dijo Michelis ‐. Has hecho lo
indecible para ponerte en situación embarazosa. Es
evidente que ése es tu gusto. En fin, conozcamos tu
respuesta: ¿Por qué no comunicaste con nosotros?
- Porque no me interesaba hacerlo.
- Oye, oye, aguarda un momento ‐ interrumpió
Agronski ‐. Paul, ese chisme está grabando, no vayas a
soltar lo primero que te pase por la cabeza. Tal vez aún
no tengas las ideas muy claras, aunque tu voz
responda bien. ¿Te abstuviste quizá porque no sabias
desenvolverte con el sistema de comunicaciones que
utilizan aquí..., el Arbol o lo que sea?
- No, no fue ése el motivo ‐ insistió Cleaver ‐. Gracias,
Agronski, pero no necesito que me pongan andaderas
ni que busques un pretexto a mis palabras. Soy
consciente de que actuando como lo hice me colocaba
en situación difícil, y sé también que ahora no podré
aducir justificaciones convincentes por mi forma de
proceder. Las posibilidades de no tener que dar
explicaciones dependían de que no perdiera un solo
momento el control de mis actos. Como es natural, esas
posibilidades se frustraron en el instante en que
100

