Page 99 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 99
enfermo como quien dice y que, además, había
agotado las proteínas de su propio cuerpo en el
proceso de recuperación. En cuanto al hematoma,
bastaría con una compresa fría.
- Si quiere exponerse tiene derecho a ello, aunque sea
actuando como no debiera ‐ contestó Ruiz‐Sánchez ‐.
Lo primero que debes hacer es salir de aquí; ponte una
bata y envuélvete las piernas en una manta. Luego
comerás alguna cosa. Yo mismo te he preparado algo.
Desde luego te has recuperado con prontitud; pero si
abusas de tu convalecencia vas a pillar una infección
de verdad.
- Haré lo que dices ‐ se apresuró a contestar Cleaver ‐
. No quiero pasar por héroe. Sólo pretendo que me
escuchéis. Ayudadme a llegar hasta el cojín; todavía no
me tengo muy bien en pie.
Transcurrió casi media hora antes de que Cleaver se
hubiera acomodado a satisfacción del jesuita. El físico
parecía gozar del momento con un cierto aire de
sarcasmo. Por fin, le pusieron en la mano una taza de
gchteht, planta de té típica del planeta, de un sabor
delicioso, que sin duda en la Tierra se convertiría en
breve plazo en un codiciado producto de importación.
Luego indicó:
- Vamos, Mike, pon en marcha la grabadora.
- ¿De veras? ‐ dijo Michelis.
99

