Page 96 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 96
antes de que llegue la nave.
- No podemos hacer eso ‐ objetó Agronski, pese a que
al igual que Ruiz‐Sánchez siguió sumisamente en pos
de MicheIis ‐. ¿Cómo vamos a tomar una decisión
válida sin antes haber escuchado lo que Cleaver tenga
que decirnos? En una misión como ésta todo el mundo
tiene voz y voto.
- Eso es indiscutible. Creo haber dicho ya que
personalmente la situación me gusta tanto como a ti;
pero no veo otra solución. ¿Qué opinas tú, Ramón?
- Quisiera optar por aguardar un poco ‐ dijo con
franqueza Ruiz‐Sánchez ‐. Lo que pueda decir ahora
parecería, hablando sin tapujos, una especie de
componenda con vosotros dos. Y no vayáis a decirme
que tenéis absoluta confianza en mi integridad, porque
todos la tenemos también en Cleaver. Querer conciliar
una y otra en las presentes circunstancias no haría sino
invalidar ambos sentimientos.
- Tienes una forma bastante desagradable de
expresar en voz alta lo que todo el mundo piensa,
Ramón ‐ dijo Michelis con una mueca de disgusto ‐.
¿Qué alternativa ves tú entonces?
- Ninguna ‐ admitió Ruiz‐Sánchez ‐. Como has dicho,
tenemos el reloj en contra. No habrá más remedio que
empezar sin Cleaver.
- ¡No haréis tal cosa!
96

