Page 111 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 111
- Tus palabras son ofensivas, Paul ‐ reprochó
Michelis.
- Lo sé, aunque si tanto me apuras estoy dispuesto a
reconocer aquí o donde sea que el padre es un biólogo
formidable. Le he visto en acción y no creo que pueda
hacerse mejor. Y a este respecto, según todos hemos
visto, hasta es posible que me haya salvado la piel. Eso
le convierte en un científico como nosotros..., en la
medida en que la biología pueda considerarse una
ciencia.
- Gracias ‐ dijo Ruiz‐Sánchez ‐. Pero si en el colegio
hubieras estudiado un poco de historia, Paul, sabrías
que los jesuitas se contaron entre los primeros
exploradores que se adentraron en China, Paraguay y
las vastas soledades de Norteamérica. Tal vez entonces
no te sorprenderías de encontrarme aquí.
- Puede que tengas razón. De todos modos, tal como
yo lo veo eso no guarda relación con la paradoja a que
aludía. Recuerdo que en una ocasión visité los
laboratorios de Notre Dame donde tienen un mundo
en miniatura de plantas y animales exentos de
gérmenes y donde han obrado yo no sé cuántos
milagros fisiológicos. Entonces me pregunté cómo
puede un hombre ser a la vez un científico tan
portentoso y un buen católico u otro espécimen
religioso. No supe explicarme en qué compartimiento
111

