Page 112 - Un caso de conciencia -James Blish
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cerebral colocaban su religión y en cuál su ciencia, y


             todavía sigo preguntándomelo.
               - No están compartimentados ‐ dijo Ruiz‐Sánchez ‐,
                 sino que forman un todo.

               - Eso me dijiste la primera vez que saqué a relucir el

             tema, pero no es una respuesta. Para ser sincero te diré

             que  me  convenció  de  la  absoluta  necesidad  de


             atenerme  a  mis  planes.  No  tenia  el  menor  deseo  de

             arriesgarme               a       que         los       compartimientos                     se

             comunicaran  a  proposito  de  Litina.  Mi  idea  era


             amordazar al padre hasta el punto de que su voz no

             influyera en vosotros dos. Eso fue lo que me indujo a


             obrar con el secreto de que hablaba Mike. Quizás actué

             chapuceramente.  Supongo  que  ser  un  buen  agente

             provocador  lleva  su  tiempo.  Debiera  haberme  dado


             cuenta.

               Ruiz‐Sánchez se preguntó cómo reaccionaria Cleaver


             cuando  descubriera,  como  sucedería  en  breve,  que

             habría podido salirse con la suya sin mover un dedo.

             Lo indudable era que el abnegado hombre de ciencia


             que  laboraba  a  mayor  gloria  del  hombre  no  podía

             esperar  otra  cosa  que  el  fracaso:  en  eso  consiste  la

             falibilidad  del  hombre.  Pero  ¿conseguiría  Cleaver


             entender,  tras  la  rigurosa  prueba  por  la  que  había

             pasado,  lo  que  experimentó  Ruiz‐Sánchez  cuando

             descubrió la falibilidad de Dios? Era poco probable.


               -  No  me  arrepiento  de  haberlo  intentado ‐  estaba



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