Page 214 - Un caso de conciencia -James Blish
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Bois dʹAveroigne, Procurator de Canarsie, había tenido
la lucidez mental de emplear su dinero sabiamente. El
noventa y ocho por ciento lo entregó a su esposa y se
reservó el dos por ciento restante para esfumarse la
mayor parte del año. Incluso circulaban rumores de
que se dedicaba a la investigación científica, aunque
nadie estaba en condiciones de precisar en qué terreno.
Desde luego, no en el de la psiconetología o la ufónica,
en cuyo caso la condesa habría tenido noticia de ello,
puesto que ambos estaban de moda. Y sin la presencia
del conde, lo único que sostenía a la condesa en su
posición era el dinero. Si la criatura litina no aparecía,
la dama no podía vengarse de sus protectores más que
absteniéndose de invitarles a su próxima fiesta, cosa
que probablemente haría de todos modos. Por otro
lado, podía perjudicar mucho a Aristide. Cierto que no
podía despedirle, pues él guardaba en su poder
documentos comprometedores para salir al paso de la
eventualidad, pero si estaba en su mano complicarle la
existencia en el plano profesional.
Hizo señas a su segundo de a bordo.
- Tan pronto lleguen otros diez invitados le das a la
senadora Sharon el canapé con la droga ‐ ordenó, con
el semblante un tanto crispado ‐. No me gusta el cariz
que están tomando las cosas. Tan pronto haya un
mínimo de asistentes los montaremos en los trenes...
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