Page 26 - Un caso de conciencia -James Blish
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gran  manera  de  los  diseños  arquitectónicos


             convencionales.  Tenían  cierto  parecido  con  las

             imaginativas  composiciones  que  en  otros  tiempos


             realizara  un  pintor  llamado  Dalí,  que  convertía  en

             habitáculos las habichuelas hervidas. Si bien cada una

             de  las  casas  era  diferente  a  las  demás  y  estaba


             construida  al  gusto  de  su  propietario,  todas

             proyectaban  de  forma  manifiesta  el  carácter  de  la

             comunidad y del suelo en el que se asentaban. También


             armonizaban con el fondo de tierra y espesa fronda,

             pero como la mayoría eran de cerámica vidriada, en los

             días  de  sol,  con  la  luz  y  el  ángulo  de  observación


             adecuados, resplandecían con un destello cegador. Fue

             este fulgor equivoco el primer indicio que tuvieron los


             terrestres  en  el  espacio  de  que  en  algún  lugar  de  la

             inmensa  selva  litina  habitaban  criaturas  inteligentes,

             aunque a decir verdad jamás habían tenido dudas al


             respecto.  Los  intensísimos  impulsos  radioeléctricos

             que emitía el planeta lo habían anticipado mucho antes


             de llegar a Litina.

               Mientras dirigía sus pasos hacia la hamaca en la que

             reposaba  Cleaver,  Ruiz‐Sánchez  contempló  por


             enésima  vez  la  ciudad  a  través  de  la  ventana  del

             dormitorio. Xoredeshch Sfath se desplegaba ante sus

             ojos  con  inusitada  viveza,  en  perpetua  mutación.  La


             capital  se  le  antojaba  singularmente  hermosa  y,



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