Page 31 - Un caso de conciencia -James Blish
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un        formidable               latido          que         generaba              ondas


             radioeléctricas y que se percibía no sólo en Litina, sino

             también a considerable distancia en el espacio exterior.


             Los  cuatro  componentes  de  la  misión  exploradora

             tuvieron  ocasión  de  escucharlo  por  vez  primera

             hallándose en la nave espacial, cuando Alfa Arietis, el


             Sol de Litina, no era más que un puntito luminoso. En

             aquella  ocasión  los  miembros  del  grupo  se

             interrogaron con la mirada.


               Sin embargo, los latidos eran ruido a secas. El medio

             que empleaban los litinos para modularlo y convertirlo

             en  instrumento  de  comunicación ‐no  sólo  para


             transmitir  mensajes,  sino  también  como  base  de  la

             fantástica  red  para  la  navegación:  como  sistema  de


             señalización horaria en el ámbito de todo el planeta y

             otras  muchas  aplicaciones‐  estaba  tan  lejos  de  la

             comprensión  de  Ruiz‐Sánchez  como  la  teoría  de  los


             afines,  pese  a  que  Cleaver  sostenía  que  una  vez

             entendido resultaba la mar de sencillo. Al parecer tenía


             algo que ver con los semiconductores y la física de los

             sólidos,  materias  que ‐siempre  según  Cleaver‐  los

             litinos conocían mejor que cualquier terrícola.


               Por una elemental y momentánea asociación de ideas

             evocó la identidad del actual decano de la teoría de los

             afines en la Tierra un hombre que firmaba sus trabajos


             científicos con el seudónimo de «H. O. Petard», pero



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