Page 27 - Un caso de conciencia -James Blish
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también, extraña y misteriosa. Ninguna de las muchas


             ciudades de la Tierra podía comparársele.

               Comprobó  el  pulso  y  la  respiración  de  Cleaver.


             Ambos los tenía acelerados, aun para los estándares de

             Litina,  donde  la  alta  presión  parcial  de  dióxido  de

             carbono aumentaba el PH de la sangre en los terrestres


             y  estimulaba  el  reflejo  respiratorio.  Con  todo,  el

             sacerdote estimó que el estado del enfermo no sufriría

             agravación en tanto no consumiera una mayor dosis de


             oxigeno.  Por  el  momento,  el  físico  dormía  a  pierna

             suelta

             ‐un sueño intranquilo, eso si‐ y no sufriría daño


             alguno si le dejaba solo durante un rato.

               Claro  que  si  un  feroz  alosauro  se  deslizaba


             fortuitamente dentro de la ciudad... Pero eso era como

             si en la Tierra un elefante irrumpiera súbitamente en

             pleno centro de Nueva Delhi. Podía suceder, pero casi


             nunca  acontecía.  Ningún  otro  animal  peligroso  de

             Litina  podía  introducirse  en  la  casa  si  se  tenia  buen


             cuidado de mantener la puerta cerrada. Ni siquiera las

             ratas ‐o  las  abundantes  especies  monotremas  que

             constituían su equivalente en Litina‐ tenían medio de


             colarse  e  infestar  una  construcción  de  cerámica

             vidriada.

               Ruiz‐Sánchez tomó una jarra de agua fresca de una


             especie de hornacina y la depositó en el suelo junto a



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