Page 274 - Un caso de conciencia -James Blish
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mi scerpi? / non hai tu spirito di pietate alcuno?, o sea


             el lamento de los Suicidas, que sólo pueden hacerse oír

             cuando  las  Arpías  desgarran  sus  carnes  y  fluye  la


             sangre:  «¿Por  qué  me  hieres?»  La  breve  reseña  del

             periodista  constituía  un  alegato  que  sin  justificar  la

             conducta de Egtverchi ridiculizaba cumplidamente la


             idea de que hubiera alguien libre de culpa para arrojar

             la  primera  piedra.  Indudablemente  Egtverchi  había

             asimilado  hasta  la  última  de  las  maléficas  Rules  for


             Debate de Schopenhauer.

               «Y a decir verdad ‐añadia el periodista italiano‐, en

             Manhattan  se  sabe  que  los  directivos  de  la  QBC


             estuvieron  en  un  tris  de  cortar  la  emisión  del

             extraterrestre en el momento en que abordó el tema de


             la  guerra  de  los  burdeles  en  Estocolmo.  Pero  les

             disuadió  el  gran  número  de  llamadas  telefónicas,

             telegramas y radiogramas que empezaron a llegar al


             cuartel  general  de  la  QBC  precisamente  en  aquel

             momento. Desde entonces la respuesta popular no ha


             perdido  fuerza  y  sigue  siendo  de  abrumadora

             aprobación.  A  instancias  del  principal  patrocinador

             comercial  de  la  emisión  del  Signor  Egtverchi,  las


             Cocinas  Universales  Bridget  Bifalco,  la  estación

             difusora  difunde  casi  cada  hora  un  comunicado

             facilitando  estadísticas  que  «prueban»  que  el


             programa en cuestión constituye un éxito espectacular.



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