Page 277 - Un caso de conciencia -James Blish
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soñar en acostarse. Experimentaba la necesidad de
recogerse entre los muros de una iglesia. Abandonó el
albergue tan de prisa como le fue posible, dejando en
él todas sus pertenencias, y recorrió de nuevo, esta vez
solo, el trecho hasta la Vía del Termini. La guía turística
señalaba la presencia de un templo en la vecina Piazza
della República, contiguo a los Baños de Diocleciano.
La guía resultó fidedigna. En efecto, el templo se
levantaba en el lugar indicado: Santa María dʹAngeli.
No se detuvo en el pórtico para recobrarse del calor,
pese a que el sol de media tarde era casi tan intenso
como el del mediodía. Quizá mañana la jornada
resultara mucho más tórrida, irremisiblemente ígnea.
El jesuita se arrodilló en el pavimento y oró
estremecido de pavor. La plegaria no alivió de forma
ostensible su desasosiego.
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La floresta que envolvía a Michelis aparecía
petrificada en una eclosión de inmovilidad. La luz
diurna, de vagos tonos azulgrises, se tenia de verde
oscuro al filtrarse por el tamiz de la vegetación, y allí
donde la luz se proyectaba en nítidos haces, parecía
impregnar el espacio más que reverberar en los muros,
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