Page 283 - Un caso de conciencia -James Blish
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comer? Mejor será hacerlo temprano. Estoy seguro de


             que vamos a tener visitas.

               - ¿Visitas? Pero... Como quieras, Mike.


               Michelis se acercó al amplio ventanal y paseó la vista

             por  la  terraza.  Las  plantas  en  floración  habían  sido

             puestas en ella, formando un auténtico jardín que fue


             preciso  aislar  herméticamente  del  resto  de  la

             residencia, ya que además de ser una gran aficionada

             a la jardinería, Liu se dedicaba a la apicultura. En la


             terraza  tenia  un  verdadero  enjambre  que  producía

             singulares  y  exóticas  mieles,  consecuencia  de  la

             libación  de  las  variadas  especies  florales  que  la


             muchacha había dispuesto con tan minucioso cuidado.

             La  miel  era  de  agradabilísimo  aroma  y  múltiples


             gustos,  en  ocasiones  demasiado  amarga  para  comer

             como  no  fuera  en  pequeñas  dosis,  al  extremo  de  un

             tenedor,  como  la  mostaza  china.  Algunas  veces  los


             insectos elaboraban un tipo de miel impregnada con el

             opio  de  las  pegajosas  adormideras  híbridas,  que  se


             cimbreaban al viento alineadas como una formación de

             soldados a lo largo de la baranda. En ocasiones tenia

             un sabor demasiado dulce o resultaba insípida, pero


             Liu manipulaba con unos cacharros de cristal y sabia

             convertirla en un licor que se subía a la cabeza como

             un soplo de brisa en el jardín de Alá. Las abejas que


             elaboraban esta clase de miel eran auténticos demonios



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