Page 284 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 284
tetraploides del tamaño de un colibrí y un instinto tan
agresivo como el que empezaba a invadir a Michelis.
Unas pocas abejas de esta especie podían causar la
muerte incluso a un hombre corpulento. Por fortuna,
las ráfagas de viento que barrían la terraza a aquella
altura les impedían volar con holgura. En cualquier
otro lugar que no fuera el jardín de Liu habrían
perecido, de otro modo ésta nunca habría recibido
autorización para cobijarlas en una terraza abierta en
el mismísimo centro urbano. Al principio Michelis las
miró con muy malos ojos, pero al fin acabaron por
fascinarle. La inteligencia con que llevaban a cabo su
labor era casi tan admirable como su tamaño y
peligrosidad.
- Maldita sea! ‐ exclamó Liu a sus espaldas.
- ¿Qué ocurre?
- Tortillas otra vez. He vuelto a marcar un número
que no correspondía. Es la segunda vez que me ocurre
en lo que va de semana.
Tanto la interjección ‐por moderada que fuera‐ como
el error eran impropios de Liu. Mike sintió en su
interior una punzada mezcla de compasión y
sentimiento de culpa. Liu no era la misma; antes no
padecía estas distracciones. ¿Tenia él la culpa?
- Es igual; no me importa. Comamos.
- Como quieras.
Michelis empezó a comer en silencio, aunque
284

