Page 288 - Un caso de conciencia -James Blish
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gusto a Egtverchi o se hubiese dado muerte a si mismo
de haber sabido por dónde empezar.
Una señal armónica y discreta surgió de la
composición de Klee. Michelis alzó la vista hacia el
lugar con amarga resignación.
- Las visitas ‐ dijo, y pulsó el botón del interfono
visual.
La composición pictórica desapareció para dar paso
a la imagen del presidente de la comisión de
ciudadanía que había examinado el caso de Egtverchi,
quien a la sazón les contemplaba desde el muro, por
debajo del complicado casco con que cubría su cabeza.
- Suba. Le estábamos esperando ‐ dijo Michelis,
dirigiendo la voz hacia la imagen que interpelaba en
silencio.
Por espacio de algún tiempo, el presidente del comité
de ciudadanía de las Naciones Unidas estuvo
paseando por el piso, deshaciéndose en encomios y
frases admirativas acerca de la decoración imaginada
por Liu. Pero su actitud era a todas luces de puro
compromiso. Tan pronto hubo recorrido la estancia y
ensalzado la última pincelada de originalidad
abandonó los modales convencionales de una forma
tan brusca que a Michelis casi le dio la sensación de
verlos caer sobre el alfombrado. Hasta las abejas
habían detectado en el visitante un no sé qué de
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