Page 285 - Un caso de conciencia -James Blish
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advirtió el semblante inquisitivo de Liu, que le
interpelaba con ansiosa mirada. El químico se devanó
los sesos, irritado consigo mismo, pero fue incapaz de
traducir en palabras lo que sentía. No debiera haber
mezclado a la chica en aquel embrollo. Pero, no;
ocurrió todo de forma imprevisible. Sólo Liu podía
cuidar de Egtverchi en su infancia, ya que
probablemente ninguna otra persona hubiera podido
realizar tan excelente labor. Tal vez habría podido
evitar el comprometerla emocionalmente hasta tal
extremo.
Puestos a pensar en el papel que a él le había
correspondido, la situación tenía un signo fatalista: Liu
tenia que ser la mujer y él el hombre. No había por qué
darle vueltas. Ocurría, sencillamente, que Michelis no
sabia qué pensar. La emisión de Egtverchi le había
aturdido hasta el punto de impedirle coordinar las
ideas. Lo más probable era que todo acabara en el
habitual e insatisfactorio compromiso de
circunstancias con Liu, es decir, en un punto muerto,
aunque bien mirado tampoco valía la pena obcecarse
con la idea.
Sin embargo, preciso era reconocer que la
intervención del litino había sido desafortunada,
infantil, por decirlo con el término utilizado por Liu.
Egtverchi se había dejado llevar de un impulso y se
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