Page 289 - Un caso de conciencia -James Blish
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hostilidad. Cuando el hombre las contempló a través
de la vidriera empezaron a proyectar hacia él sus
cabezas de salientes ojillos. Michelis podía oír el
entrechocar alternativo y pertinaz de sus cuerpos
contra el cristal mientras conversaba con el
funcionario, así como el irritado zumbido de alas que
se alejaba y volvía.
- En el periodo comprendido entre el fin de la
intervención de Egtverchi y los primeros análisis de las
respuestas se han recibido más de diez mil facsímiles y
telegramas ‐ dijo con hosco semblante el visitante ‐. Eso
es lo bastante indicativo para que sepamos a qué
atenernos y por tal motivo me hallo aquí. Nosotros
tenemos décadas de experiencia en la evaluación de
respuestas del público. En el curso de la semana
próxima recibiremos cerca de dos millones de
comunicaciones de esta índole.
- ¿Quién es «nosotros»? ‐
preguntó Michelis. Y Liu
por su parte añadió:
- No me parece una cantidad excesiva
- «Nosotros» es la red difusora. Y según vemos las
cosas, la cifra es importante, puesto que el gran público
apenas nos conoce. La firma Bifalco recibirá algo más
de siete millones y medio de misivas de este tipo.
- ¿Tan feroces son? ‐ preguntó Liu, frunciendo el
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