Page 328 - Un caso de conciencia -James Blish
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‐ Me gustaría escuchar la voz de Egtverchi. Pregúntele
que cuándo va a venir a casa. Tendrá mucho que
contarnos.
Ruiz trasladó la pregunta.
- No tengo casa ‐ dijo Egtverchi con indiferencia.
- Mira, Egtverchi, no puedo darle esta contestación.
Por lo que más quieras. Le debes la existencia a Chtexa,
lo sabes perfectamente.
- Puede que visite Litina algún día ‐ dijo, al tiempo
que una fina película cubría sus ojos
‐; pero no tengo prisa. Todavía queda mucho que
hacer en la Tierra.
- Le estoy oyendo ‐ dijo Chtexa ‐. Su voz es muy
aguda. No es tan alto como debería a tenor de su
legado hereditario, salvo que esté enfermo. ¿Qué
responde?
No había tiempo material de ofrecer una traducción
interpretativa de las palabras de Egtverchi, por lo que
Ruiz‐Sánchez trasladó la respuesta de forma literal,
palabra por palabra, del inglés al litino.
- Ah, entonces eso significa que tiene cosas
importantes entre manos ‐ comentó Chtexa ‐. Buena
señal que les acredita a ustedes. Me parece bien que no
quiera actuar con precipitación. Pregúntele qué está
haciendo.
- Fomentando disensiones ‐ dijo Egtverchi,
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