Page 329 - Un caso de conciencia -James Blish
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acentuando  levemente  el  mohín  de  sarcasmo  que


             adoptaba  su  semblante.  Ruiz‐Sánchez  no  podía

             traducir  el  concepto  sin  más,  dado  que  no  existía  la


             noción  en  el  idioma  litino.  Necesitó  casi  tres  largas

             frases para dar una versión aproximada de las palabras

             de Egtverchi.


               - En  tal  caso  está  enfermo ‐  dijo  Chtexa ‐.  Debiera

             usted habérmelo comunicado, Ruiz‐ Sánchez. Lo mejor

             que  podría  hacer  es  mandarlo  a  Litina.  Ustedes  no


             están  en  condiciones  de  procurarle  un  tratamiento

             adecuado.

               -  No  está  enfermo,  y  no  desea  visitar  Litina ‐  dijo


             Ruiz‐Sánchez, rebuscando las palabras ‐. Es súbdito de

             la Tierra y no se le puede obligar. Este es el motivo de


             que me haya puesto en contacto con usted. Egtverchi

             nos  está  planteando  graves  problemas,  Chtexa,  y

             causando serios perjuicios. Yo confiaba en que usted


             podría  razonar  con  él;  nosotros  nos  sentimos

             impotentes.


               De nuevo se oyó un ruido de fondo, anómalo, como

             un  confuso  gemido  metálico  que  acabó  por

             extinguirse.


               -  Esto no es normal ni natural ‐ dijo Chtexa ‐. Ustedes

             no  pueden  diagnosticar  la  enfermedad  que  padece.

             Tampoco yo, pues no soy médico. Deben mandarlo a


             Litina.  Creo  que  cometí  un  error  al  entregárselo  a



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