Page 330 - Un caso de conciencia -James Blish
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ustedes. Dígale que se le ordena volver a casa en virtud


             de la Ley de los Ancestros.

               - Es  la  primera  vez  que  oigo  mencionar  esta  ley ‐


             contestó Egtverchi al serle traducida la orden ‐; incluso

             dudo mucho de que exista. Yo elaboro las leyes sobre

             la  marcha.  Dile  que  está  consiguiendo  aburrirme  de


             Litina y que si continúa en este plan jamás pondré los

             pies allí.


               - Cállate, Egtverchi... ‐ gritó Michelis, exasperado.

             Silencio, Mike, ya basta con un portavoz. Egtverchi,


             hasta el momento te has avenido a cooperar con

             nosotros. Por lo menos no has puesto reparos en

             acompañarnos hasta aquí. ¿Lo hiciste sólo para darte


             el gusto de provocar e insultar a tu padre? Chtexa es

             mucho más sabio y sensato que tú. ¿Por qué no dejas

             de comportarte como un niño y atiendes a lo que te


             dice?

               - Porque no me da la gana ‐ dijo el reptiloide ‐, y tus


             zalamerías  no  van  a  hacer  que  cambie  de  actitud,

             querido padre adoptivo. Yo no escogí nacer litino ni ser

             conducido a la Tierra, pero ahora que soy un ser libre


             tengo intención de elegir a mi gusto y guardarme mis

             razones si se me antoja.

               - En tal caso, ¿por qué has venido?


               -  Nada me obliga a contestar, pero lo haré. Vine para

             escuchar la voz de mi padre. Ahora ya le he oído. No



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