Page 335 - Un caso de conciencia -James Blish
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los acontecimientos, y me refiero a estos infortunados


             cuyos semblantes aturdidos y acongojados le miran a

             uno desde las páginas de los periódicos y noticiarios


             televisados  como  el  mío,  se  liberen  de  su

             desvalimiento. Hoy me dirijo a vosotros para pediros

             que  demostréis  el  desprecio  que  os  merecen  los


             hipócritas  que  os  dominan  y  vuestra  absoluta

             capacidad para sacudiroslos de encima.

               »Tenéis  algo  que  decirles.  Y  es  esto:  «Señores,  sus


             bestias de carga son gente estupenda». Yo  predicaré

             con el ejemplo. A partir de esta noche renuncio a mi

             condición de ciudadano de las Naciones Unidas y a mi


             juramento de fidelidad al estado Refugio. A partir de

             ahora no soy ya ciudadano... ‐ Michelis se había puesto


             en pie y gritaba de  forma incoherente ‐... Ciudadano

             de  otro  país  que  el  circunscrito  en  los  limites  de  mi

             propia mente. Todavía no sé con fijeza cuáles son, pero


             dedicaré el resto de mi vida a tratar de localizarlos del

             modo que me parezca más conveniente y de ningún


             otro.

               »Vosotros debéis imitarme. Romped vuestros carnets

             de registro. Si os preguntan cuál es vuestro número de


             serie contestad que jamás lo habéis tenido. No rellenéis

             formulario  alguno.  Cuando  suenen  las  sirenas,

             permaneced en el exterior. Urdid estratagemas; dejaros


             crecer  el  pelo  y  la  barba;  abandonad  los  pasillos



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