Page 340 - Un caso de conciencia -James Blish
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llegado a la emisora por cable coaxial desde un lugar


             desconocido.  Las  conexiones  necesarias  fueron

             realizadas en el último minuto, al hacerse patente que


             Egtverchi no iba a presentarse, por un técnico que se

             había  ofrecido  voluntario  a  exponer  cuál  era  la

             situación  real;  un  peón  sacrificado  en  la  táctica


             ajedrecística que Egtverchi se traía entre manos. La red

             difusora se apresuró a dar la alerta a las autoridades de

             las Naciones Unidas; pero otro peón sacrificado cuidó


             de difundirla por los diversos canales.

               Fue preciso interrogar toda la noche al técnico de la

             QBC para arrancarle la información necesaria y poder


             localizar  el  estudio  desde  el  que  emitía  Egtverchi

             (evidentemente, el paniaguado de las Naciones Unidas


             no tenía la menor idea), pero, como era de suponer,

             cuando el hecho se produjo el litino ya no estaba allí.

             Por aquella misma hora se divulgaron las noticias de la


             tentativa de arresto y de la oculta conexión por todos

             los rincones del estado Refugio.


               Pese  a  la  trascendencia  de  los  acontecimientos

             mencionados,  Ruiz‐Sánchez  no  se  enteró  de  lo

             sucedido hasta después de algún tiempo, dado que los


             alborotos             y        disturbios              callejeros             estallaron

             inmediatamente después de la primera incitación. Al

             principio hubo concentraciones esporádicas, fortuitas.


             Las calles se vieron invadidas por gentes iracundas y



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