Page 87 - Un caso de conciencia -James Blish
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tener sentido, dado que Miguel también había forjado
planes con respecto a Eugenio. «Anita está conturbada,
pero Miguel amenaza con deferir mañana su caso al
obispo Guillermo, aun cuando realice el acto sexual
sólo como engaño piadoso, hecho que ella sabe por
experiencia (en interpretación de Wadding) que no
conduce a nada.» Si. Perfecto. Por vez primera la
novela parecía cobrar sentido. Era obvio que el autor
sabia muy bien desde el comienzo lo que se llevaba
entre manos. De todos modos Ruiz‐ Sánchez se dijo
que no le habría agradado trabar conocimiento con esta
imaginaria familia amparada en seudónimos latinos,
ni ser confesor de alguno de sus miembros.
La trama, en efecto, cobraba sentido si uno
contemplaba sin rencor a los personajes involucrados ‐
a fin de cuentas eran personajes ficticios, de novela‐, y
también al autor, el cual, a pesar de su portentoso
talento ‐sin duda el más grande de cuantos han escrito
novelas en inglés, e incluso en todas las lenguas‐, debía
ser compadecido como la más innoble víctima del
Maligno. Si, como era el caso de Ruiz‐Sánchez, uno
contemplaba la situación en forma desapasionada, se
hacia la luz sobre todos los aspectos, incluyendo los
intrincados comentarios y glosas de que el texto había
sido objeto desde que éstos se iniciaron, allá por el
decenio de 1920.
- ¿Está listo el desayuno, padre?
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