Page 218 - Limbo - Bernard Wolfe
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poco carnosos, sugiriendo en su propietario una



            cierta  tendencia  a  la  voluptuosidad,  pero


            disolviéndose  en  sombras  ambiguas  en  las


            comisuras,  sugiriendo  el  hecho  de  que,  en  sus


            incursiones  en  lo  sexual,  siempre  terminaba


            maravillándose  de  que  la  propia  sexualidad  no


            fuera  una  broma,  una  evasión,  una  diversión,


            cargada de todas las ironías que se adjudican a los



            ardores humanos, puesto que el ser humano no


            consigue exteriorizar nunca lo que de animal hay


            en él: estaría demasiado ridículo sobre sus cuatro


            patas.  Unos  labios  que  buscaban  burlarse  de  sí


            mismos,  con  su  centro  autonegativo.  Pero  el


            punto más fuerte se hallaba entre los ojos y los


            labios. Los ojos oscilaban magnánimamente por


            encima  de  los  labios,  efectuando  sus  propios


            comentarios sardónicos a cada gesto de la boca, a



            cada movimiento labial... eran una burla a todas


            las  ansias  que  se  transpiraban  más  abajo,


            curioseando  a  través  de  sus  ventanas  en  los


            lóbulos  prefrontales  el  exterior,  interpretando  y


            etiquetando  toda  la  serie  de  codicias  que


            esclavizaban  a  la  boca:  no  enteramente  bueno,


            pero quizá tampoco enteramente malo...



                  Pero había algo en la inmensa tonalidad azul


            de los ojos que no resultaba tan bueno, algo más



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