Page 231 - Limbo - Bernard Wolfe
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—Yo también conozco ese poema —respondió



            Martine—. Este no es el momento más adecuado


            para darme lecciones de poesía.


                  —¡Uf!  Un  momento  es  tan  bueno  como


            cualquier  otro  —dijo  la  jirafa.  Asumió  un  aire



            solemnemente  burlón,  y  empezó  a  recitar:  Mi


            jirafa‐violín tiene por naturaleza un sonido bajo,


            significativo y sibilante, a modo de túnel.


                  Un  aire  de  ser  recortada  y  entregada  a  mí


            misma,  como  ese  gran  pez  gelatinoso  de  las


            profundidades,  pero  en  el  fondo  un  aire  de



            sentido y esperanza por igual, de haber manado


            de  una  flecha  que  nunca  cederá.  Rabiando,


            tragándome sus lamentaciones, en un montón de


            truenos nasales.



                  Y de pronto salí casi por sorpresa de ello, eran


            tales  los  acentos  de  pánico,  penetrantes,


            desgarradores, de niños heridos, que yo misma


            aumenté entonces, intranquila, apremiada por el


            remordimiento y, la desesperación, y porque no


            sé  la  razón  que  trágicamente  nos  une  y  nos


            separa.



                  —Henri Michaud, un poeta muy bueno —dijo


            la jirafa—. Pero sé terco, si lo prefieres. Mírate en


            el  remordimiento,  vuélvete  hacia  mí.  ¿Quién


            crees  que  es  el  niño  herido,  gángster?  Todo


                                                                                                      231
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