Page 233 - Limbo - Bernard Wolfe
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Abajo con todas las verticales, como dice el buen



            doctor. Tenemos que cortarle las  miras,  eso  es


            todo.  Reconciliarla  con  el  horizonte.  Darle


            mayores cantidades de lentitud.


            ¿Entiende?



                  En  un  momento,  las  sierras  y  las  zarpas


            empezaron  a  cortar  las  huesudas  patas  del


            animal, exactamente por encima de las rodillas.


            Para Martine fue una aguda agonía: sintió en sus


            brazos el cortante dolor, precisamente por encima


            de los codos; blancas llamas lamieron sus bíceps,


            eran sus brazos lo que estaban cortando, él era la


            jirafa.



                  —¡Fuera! —gritó—. ¡Escuchen! ¡Mi trabajo es


            demasiado  importante,  por  favor,  créame,


            necesito conservar mis manos! Caballeros, ¿acaso


            no  han  visto  mi  diagrama  eítoarquitectónico?


            Tengo  la  curación  definitiva  para  la  tensión.



            Además, entiendan, está Ooda...


                  Ahora  ya  podía  dejar  de  masticar  el  letrero


            luminoso (¡si podía!), las partículas de cristal eran


            como cuchillos en su paladar y en su lengua, pero


            las sierras circulares seguían cortando su carne.


            Aturdido por el dolor, con el cuello desmadejado



            en lo alto del rascacielos, petrificado, sintió crujir


            los  delgados  huesos  de  sus  patas  delanteras  y


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