Page 302 - Limbo - Bernard Wolfe
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cuando se daba la vuelta al conjunto y se veía
desde el otro lado lo que había dentro de la caja
se daba cuenta uno de que todos aquellos objetos
habían sido dispuestos de tal modo que dieran
una imagen errónea al ojo.
—El Alucinador es más rápido que el ojo —
dijo el conferenciante—. Observen: lo que parecía
el Hermano Theo perforando unas rocas en África
en busca de un metal llamado columbio no es más
que un montón de palos, piedras, trozos de metal
y de plástico, partículas de la más diversa índole.
Estos componentes no se hallan ordenados en la
realidad. Es el ojo humano quien es incitado
engañosamente a ordenarlos, a reunirlos cuando
los observa desde un ángulo determinado. Fue el
descubrimiento de este engaño lo que condujo al
arte moderno antifigurativo. A principios de este
siglo los artistas, hartos de las apariencias
engañosas de las superficies, decidieron cambiar
simplemente el ángulo de visión. Deseaban
mostrar que el significado burgués de los
conjuntos se descomponía en motas sin orden ni
concierto cuando eran contemplados
simultáneamente desde distintos puntos. De lo
cual hay que deducir que cualquier significado
arbitrario asignado a este o aquel conjunto se
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