Page 432 - Limbo - Bernard Wolfe
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no era más que una agradable broma...» —
Helder.
(2) Expresada en el siguiente párrafo: «La
relación entre mi sugerencia original de la
máquina de jugar al ajedrez, el intento del señor
Shannon de realizarla en metal, la utilización de
las máquinas calculadoras para planear las
actividades bélicas, y la colosal máquina de
estado del padre Dubarle, es clara y terrible.
Incluso en este momento (¡1950!), Wiener tenía
razón. La «burocracia de la eficiencia» estaba
siendo planeada... por dos estados mayores
cibernéticos. Cada cual pensando, por supuesto,
que estaba actuando en interés de la autodefensa,
para preservar la civilización, para atajar la
«turbulencia», etc. Y cuando volví a leer estos
textos quince años más tarde, durante mi época
de estudiante, la cosa había llegado ya muy lejos,
aunque nadie lo imaginaba todavía. El resultado
fue la Tercera Guerra Mundial, en la que todos
hemos sido barridos de continente a continente
por las cliqueteantes órdenes de un par de
máquinas calculadoras enterradas en un par de
lugares inverosímiles en cualquier parte del
globo... y los ejércitos aéreos, cada uno de cuyos
aparatos va equipado con su pequeño receptor
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