Page 916 - Limbo - Bernard Wolfe
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cuerpo.



                  —Vosotros, jóvenes científicos de la caverna —


            dijo irónicamente—, sois muy, muy buenos con


            las  cifras.  ¿Acaso  vuestras  cifras  os  hablan  de


            algún otro camino? ¿Tenéis alguna otra cosa que



            ofrecer  en  vez  de  la  Mandunga  a  vuestros


            ascendientes?


                  —¡Sí! —exclamó Rembó—. Mi ascendiente


                  tiene algo distinto que ofrecer.



                  Abrió el cuaderno de notas, y empezó a leer de


            nuevo,  excitadamente:  —«Debemos  reconocer


            que la agresión existe en todos los hombres. Pero


            debemos  ir  más  lejos:  tenemos  que  aprender,  y


            enseñar al resto de la gente, que el 99 por ciento


            de toda la agresión en este mundo no es genuina



            agresión, sino pseudoagresión. Que aquellos que


            atacan a otros generalmente lo hacen tan sólo para


            ocultar  algo  acerca  de  su  propia  naturaleza


            interior... que su máximo deseo secreto es atacarse


            a  sí  mismos,  que  detrás  del  sádico  está  el


            masoquista: que bajo la pretensión de herir a otros


            existe el profundo deseo de ser herido, de herirse


            uno  mismo.  Esto  es  igualmente  cierto  en  la


            agresión del hombre contra su esposa y la esposa



            contra el hombre, del soldado contra el soldado


            (especialmente en la guerra moderna), del amigo


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