Page 330 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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programa espacial, su sola presencia en la Luna. Cada
vez que el tipo abre la boca, Peterson tiene que
reprimir una creciente ola de ira. Está sucediendo
ahora mismo.
¿Como qué?, pregunta Peterson. ¿Crees que aquí
hay sistemas que no necesitamos y que podemos
apagar y ya está? El aire que respiras, el agua que
bebes, los alimentos que comes, la luz que te sirve
para ver, el calor que evita que mueras congelado...
necesitamos energía para todo eso. Si apagamos el
equipo de monitoreo, si apagamos unas cuantas
luces, puede que ahorremos un puñado de vatios,
pero ese trasto que tienes en la rima consume
kilovatios, maldita sea.
Necesito más energía, insiste Kendall tercamente.
Pues crea más energía por arte de magia, contesta
Peterson.
Aunque su turno aún no ha terminado, Peterson
aparta al científico de un empujón y avanza hacia la
escotilla que hay en el suelo del centro de mando.
Pone un pie en el primer peldaño de la escalera, se
agarra a la brazola y baja balanceándose a la zona
destinada a vestirse y desvestirse. Mientras camina
por el pasillo hacia su habitación, el ruido de sus
zapatillas haciendo rip‐rip‐rip‐rip al despegarse de la
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