Page 1149 - Anatema - Neal Stephenson
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—Vas  a  ver  cumplido  tu  deseo  —dije,  recordando


          nuestra charla de Apert.

            —Más  de  lo  que  había  deseado  —respondió,  y  se

          acomodó en el asiento del otro lado del pasillo.


            Minutos más tarde se nos unió fra Jad, que se sentó solo

          detrás de los oficiales. Me saludó y yo le devolví el saludo;

          pero,  una  vez  que  se  hubo  puesto  cómodo,  los  valleros


          recorrieron  uno  a  uno  el  pasillo  para  presentarle  sus

          respetos.

            Una joven Ati subió, seguida de un Ati muy mayor. Se


          colocaron  junto  a  Sammann  unos  minutos,  recitándose

          números.  Pensé  que  íbamos  a  tener  tres  Ati  en  nuestra


          célula, pero a continuación los dos visitantes salieron y no

          los volvimos a ver.

            Cuando  llegó,  fra  Arsibalt  se  colocó  al  principio  del


          pasillo,  junto  al  conductor,  y  durante  medio  minuto

          consideró la idea de huir. Luego respiró hondo, como si


          intentase  aspirar  todo  el  aire  del  autobús,  y  recorrió

          impasible el pasillo para sentarse detrás de Jesry.

            —Será mejor que por esto consiga mi propia vidriera.


            —Quizá  consigas  una  Orden…  o  un  concento  —le

          propuse.

            —Sí,  quizá…  si  siguen  existiendo  cuando  termine  el


          Advenimiento.

            —Venga, hombre, ¡somos el Mundo Teorético de Hylaea

          de esa gente! —dije—. ¿Cómo van a destruirnos?


            —Haciendo que nos destruyamos entre nosotros.



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