Page 1152 - Anatema - Neal Stephenson
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porque podríamos ayudarnos mutuamente. Y si
moríamos, lo haríamos en buena compañía.
—¿Hay una forma de enviar un mensaje a sur Ala? —le
pregunté a Sammann después de ocupar nuestros asientos
y con el estruendo de los motores ahogando mi voz—.
Quiero decirle que ha hecho lo correcto.
—Está hecho —dijo Sammann—. ¿Algo más… ya que
tenemos el canal abierto?
Lo pensé. Había muchas cosas que podía decir, que debía
decir.
—¿El canal es privado? —pregunté.
—No seas tonto —dijo.
—No —aseguré—. Nada más.
Sammann se encogió de hombros y se concentró en el
cismex. La nave avanzó. Me acomodé en el asiento,
busqué el cinturón en la oscuridad y me lo abroché.
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