Page 1175 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1175
molestado en comprobarlo, pero di por supuesto que era
así. Para los que estuvieran dispuestos a intentarlo, había
cestos de losetas de porcelana blanca, con una línea negra
vidriada en lugar de acanaladuras, por los bordes del
Decagón. Pero aquella mañana los cestos estaban vacíos y
fra Jad disfrutaba del desayuno en un patio totalmente
blanco decorado con una línea negra. Lo había recubierto
por completo a lo largo de la noche. Al darnos cuenta,
aplaudimos. Arsibalt y Jesry gritaban como si fuese un
juego de pelota. Los valleros se acercaron a fra Jad y se
inclinaron ante él.
Por curiosidad, regresé al borde del Decagón y bajé de él,
porque la superficie era varias pulgadas más elevada que
el pavimento adyacente. Me agaché y levanté una loseta
blanca de Jad para dejar al descubierto una pequeña zona
de losetas marrones. La de Jad, como esperaba, era una
solución completamente diferente para el Teglón… Las
posiciones de las losetas marrones no se correspondían
con las nuevas, lo que demostraba que fra Jad no se había
limitado a copiar la solución antigua.
—Es la cuarta —dijo una voz amable. Alcé la vista para
encontrarme con Magnath Foral mirándome. Hizo un
gesto hacia la loseta que yo tenía en la mano.
Mirando más de cerca el borde del Decagón, me di
cuenta, por primera vez, de que bajo las losetas marrones
había una capa de losetas verdes, y debajo de ésas, una de
losetas de terracota.
1175

