Page 1184 - Anatema - Neal Stephenson
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posterior superior estaba abierta como la puerta de una
nevera. Cada manga y cada pernera estaban formadas por
varias vainas bulbosas, cortas y rígidas, como cuentas de
un collar. No era como los trajes espaciales que recordaba
de los motus y del Guardián del Cielo: era más grande,
más redondeado, más satisfactoriamente sólido. Otra gran
ventaja, al menos estética, era que aquel traje, al igual que
los otros que Jesry había ido montando, era negro y opaco.
Arsibalt se acercó al sistema de vestir. Alzando las manos
para agarrar una barra fija estratégicamente colocada y
tirando para subir llegó hasta un escalón situado en la base
de la entrada trasera del traje. Parecía sorprendentemente
decidido. Quizá recordase los motus de ficción
especulativa que veía antes de ser recolectado, o quizá no
le gustaba estar desnudo. Con algo de ayuda de Jesry,
metió un pie, luego el otro, en los agujeros en la base de la
UCT, y por allí se escurrió. A medida que los pies
descendían oímos que los segmentos rígidos giraban.
Aparentemente, cada bulbo se unía al siguiente por medio
de rodamientos herméticos. Cada uno giraba
independientemente, de forma que codos y rodillas
pudiesen doblarse con normalidad sin que fuese preciso
incluir un complejo mecanismo de articulación. Arsibalt
tenía un aspecto mucho más regordete de lo habitual.
Flexionó una pierna, luego la otra, permitiéndonos
observar cómo los segmentos posibilitaban el movimiento
rotando unos con respecto a los otros.
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